Había una vez mi familia

Sinopsis

La abuela Eva va a celebrar su cumpleaños con sus nietos, hasta que un aviso meteorológico impide que acudan. Ella se dispone a guardar todo lo preparado en su desván cuando, de pronto, una caja cobra vida y aparecen todos los recuerdos de su infancia: un pequeño carrusel, una cajita de música, sus juguetes, un Cinexin, un antiguo televisor donde ella veía sus programas favoritos. De repente el televisor se enciende y aparece el programa de Los Payasos de la Tele. A la pregunta “¡Cómo están ustedes!”, Eva, nuestra abuela, responde lo que todos tenemos en la cabeza. El desván empieza a transformarse hasta que en un espacio mágico Los Payasos de la Tele se materializan en carne y hueso junto a ella. Los payasos y su troupe de alocados payasos acompañarán a Eva en un viaje por un mundo de recuerdos y sueños, en un espectáculo teatral y musical que no sólo rinde homenaje a Los Payasos de la Tele, sino que también rinde homenaje al género del Clown y a una época que marcó la infancia de una generación de niños y niñas que se criaron en las décadas de los 70 y 80.

En el espectáculo recorreremos todos los subgéneros y técnicas características del mundo del clown, como la gestual, la textual, la parodia, lo circense y la técnica, y en todos sus formatos, como la entrada clásica completa, los números musicales, el humor textual, la poética visual, el simbolismo o la magia. Los grandes creadores del género estarán reivindicados en Había una vez: Mi familia.

Reparto

Los Payasos de La Tele (Hermanos Aragón)

Alonso Aragón, Gonzalo Aragón, Rodrigo Aragón

La abuela Eva

Mónica Aragón

Los Tonis

Oriolo, Gregor Acuña-Pohl, Susana Villegas, Eli Donnola, Carles Vallès, Mario Larce, Carla León

Equipo creativo y artístico

Dirección

Esteve Ferrer

Dirección Musical

Emilio Aragón

Iluminación

Juanjo Llorens

Vestuario

Rosa Solé

Escenografía

Mercè Lucchetti

Nota del Director

Poder disfrutar de los recuerdos de la infancia te permite vivir dos veces y ese es un privilegio al que no deberíamos jamás renunciar. Nuestros recuerdos son nuestra riqueza, tanto individual como colectiva. Son lo que somos. “Había una vez” es un viaje al niño que fui y que el adulto que les escribe tanto le debe. Un niño que, como muchos de ustedes, cada sábado se sentaba frente al pequeño televisor para ver, cantar y jugar con esos cuatro payasos que yo, sin saberlo, hacían de mí la persona que sería en el futuro. El poeta chileno, Pablo Neruda, afirmaba que “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”. El teatro es una forma maravillosa de seguir jugando como niños y ese es mi oficio desde que tengo uso de razón y seguirá siéndolo eternamente. Como eternos son los protagonistas de “Había una vez, …mi familia”, los payasos de la tele.

Gaby, Fofo, Miliki y Fofito, se convirtieron en parte de mi familia, de la familia de varias generaciones de niñas y niños, dejando una impronta tan honda, que hoy, con tan solo nombrarlos, a todos se nos dibuja una bonita sonrisa en nuestro rostro. La mejor manera de hacer buenos a los niños es hacerlos felices y vaya si lo lograron, porque su legado ha traspasado generaciones y ha llegado a nuestros días. Con esta premisa he querido rendir homenaje a Gaby, Fofó y Miliki, pero también dedicarle el espectáculo a esos niños y niñas de entonces que son las abuelas y abuelos de ahora, es un homenaje a una época que recordamos con especial fascinación, no solo los que tuvimos la suerte de vivirla sino también los que la conocen por habérsela contado.

Pero el espectáculo también es una declaración de amor al oficio de clown, a los grandes maestros y creadores del género, en todas sus múltiples variantes y formatos. Amor incondicional al clown clásico, al irónico, al socarrón y ocurrente, al divertido y por momentos hilarante, al tierno y sentimental, al melancólico pero, sobre todo, al clown perpetuo e inextinguible. Divertir por igual a niños, padres y abuelos es una habilidad casi exclusiva del clown. Y ese ha sido siempre mi propósito en el año en que se cumple el 50 aniversario de la primera emisión del programa. Divertir con este imprescindible y emotivo reconocimiento a los payasos de la tele y a esa magnífica saga de clowns que ha dado al mundo la familia Aragón.

Mi agradecimiento más sincero.

Viajen conmigo a su infancia para que se diviertan como niños, siempre la infancia en la memoria, la verdadera patria a la que siempre regresamos y no se preocupen por sus hijos, pues ellos lo disfrutarán como ustedes lo harán y lo hicieron.

Gracias por venir al teatro.

Esteve Ferrer.
Madrid, a 2 de enero del 2024.

Nota del Productor

Cuando me preguntan a qué me dedico me gusta decir que; » a contar historias». Desde niño he sentido la necesidad de compartirme, y la música ha sido, desde entonces, la manera más natural de hacerlo.

A lo largo de los años he tenido la oportunidad de trabajar y explorar todo aquello que podía ayudarme a contar esas historias, y para ello he disfrutado de escribir guiones, relatos, he compuesto música, dirigido a actores y actrices y, por supuesto,todo lo he podido hacer porque generosos profesionales han recorrido conmigo el camino compartiendo su talento y vocación.

Han sido muchos los homenajes que se han realizado a mi padre y mis tíos desde que ya no están, y espero que se sigan produciendo muchos más, porque cada uno de ellos, supone un nuevo agradecimiento a su trabajo. En esta ocasión, no soy el que cuenta la historia, ni tampoco el que la dirige. A veces también es necesario estar abierto a descubrir otras miradas acerca de una misma historia.

A través de diferentes amigos de la profesión llegamos a Esteve Ferrer, a quién numerosos éxitos le avalan y del que conocíamos su pasión por el mundo del payaso clásico. Le hicimos una propuesta y le dimos libertad para contar la historia.

Desde el inicio sabíamos que su mirada iba a ser especial y exploraría matices diferentes a los propios de nuestra familia. Su entusiasmo y talento ha transformado la idea inicial en una propuesta muy personal y familiar, donde los que fuimos niños en los 70, pasaremos de reír en momentos a carcajadas, a emocionarnos al conectar con nuestra infancia y su nostalgia. Y los niños y niñas disfrutarán de la magia de los payasos y la música de siempre.

Como productor, “Había una vez”, es otro agradecimiento a mi padre y mis tíos, a todas las mujeres de mi familia que hoy se encarnan en Mónica, a mis primos Gonzalo, Rodrigo y Alonso, excelentes músicos, artistas y compañeros de viaje; y, en definitiva, a todos y todas los que continúan honrando el oficio de los que nos precedieron.

Un abrazo. Emilio